Expertos recomiendan “dieta de medios” para los niños

Parece que hay
una disponibilidad infinita de videos YouTube que muestran a bebés muy pequeños
usando smartphones o tabletas; y en algún punto, casi todos los niños ven cosas
por televisión que tal vez no debieran. Los pediatras se han dado cuenta de
esto y están preocupados. De hecho, esta inquietud se ha generalizado de tal
manera que la Academia Estadounidense de Pediatría, el organismo experto en
salud infantil de Estados Unidos, ha publicado recomendaciones para orientar a
proveedores de salud, progenitores y demás cuidadores en el uso de medios
adecuados a la edad como Internet, smartphones, videojuegos y televisión. Pero
aclaran una cosa: esta no es un área de crianza parental sin límites.

El viernes, el
panel emitió lineamientos completos para crear una “dieta mediática” saludable
para niños de todas las edades. Las nuevas recomendaciones de política,
publicadas en Pediatrics, ofrecen un
marco para introducir las herramientas digitales y presentarlas a los niños de
manera segura y diplomática. Los expertos recomiendan que los niños utilicen la
tecnología de medios solo durante periodos aprobados y limitados.

Los progenitores
deben “desarrollar un Plan Familiar para Uso de Medios personalizado para su
familia, el cual debe corresponder a la edad, la salud, el temperamento y la
etapa de desarrollo de cada niño, y asegurar que cada niño pueda practicar y
beneficiarse de los elementos fundamentales para lograr un crecimiento y
desarrollo saludable, como una dieta sana, buena higiene del sueño, actividad
física adecuada e interacciones sociales positivas”, explican los autores de
las recomendaciones de política.

Los lineamientos
sugieren que los niños menores de 18 meses no sean expuestos a medios de
pantalla para otros usos que no sean chat de video con amigos o parientes
lejanos. Los progenitores también habrán de ser selectivos con los programas y
juegos que presenten a los niños de 18 meses a 2 años de edad, y el panel
insiste en que un adulto de la familia siempre deberá estar presente cuando un
niño de este grupo etario interactúe con cualquier medio de pantalla. Ente las
edades de 2 a 5 años, el panel recomienda que los adultos restrinjan el acceso
mediático a solo una hora diaria y seleccionen el tipo de exposición que tendrán
los niños en ese periodo. Después de los 6 años, la exposición mediática deberá
ser supervisada y restringida de manera consistente.

Es innegable que
muchas formas mediáticas se han convertido en una especie de comida chatarra
para las mentes jóvenes. Según las investigaciones revisadas por los autores,
los niños consumen demasiado de una sentada y se exponen con demasiada
frecuencia. Los niños de 8 años y más pasan un promedio diario de dos horas
frente al televisor. Alrededor de tres cuartas partes de los adolescentes de
Estados Unidos tienen un smartphone, y la cuarta parte de esos propietarios
jóvenes de smartphones reconocen estar conectados continuamente, así que no
sorprende que alrededor de 75 por ciento de los adolescentes utilice al menos
una versión de los medios sociales. Al parecer, los niños pequeños tampoco
pueden desprenderse de los videojuegos, y esa industria multimillonaria se
nutre de la obsesión que algunos chicos tienen con sus PlayStations. Se calcula
que cuatro de cada cinco hogares tienen alguna consola de video u otro
dispositivo que proporciona una experiencia interactiva en video.

Otro problema es
que la exposición inicia a muy temprana edad. Según la investigación compilada
por los autores de las recomendaciones de política, los niños de la década de
1970 comenzaban a mirar televisión de manera regular hacia los 4 años de edad;
hoy día, los niños de 4 meses ya empiezan a interactuar con medios digitales,
muchos de los cuales son altamente intuitivos. Tal vez esto no sea cierto,
necesariamente, en el caso de tu abuelita de 81 años (una inmigrante digital),
pero sin duda lo es en los niños que empiezan a caminar y observan a los
adultos usando e interactuando con dispositivos. Los chicos de hoy crecen como
nativos digitales y hay investigaciones que demuestran que niños de apenas 24
meses son capaces de aprender palabras en videos o por televisión, por ello es
que programas como Plaza Sésamo son
tan populares, debido a su potencial de enriquecer el desarrollo intelectual.

El cerebro
humano está “en construcción” durante toda la infancia y no se desarrolla
plenamente sino hasta que hemos rebasado los 20 años. Sin embargo, el cerebro
humano también tiene la capacidad de recablear su función (algo que se conoce
como neuroplasticidad) a través de experiencias y la exposición a
acontecimientos y estímulos.

“Es importante
resaltar a los progenitores que las destrezas de pensamiento de orden superior
y las funciones ejecutivas que son esenciales para el éxito escolar, como la
persistencia en las tareas, el control de impulsos, la regulación de emociones,
y el pensamiento creativo y flexible, se aprenden mejor mediante el juego no
estructurado y social (no digital), así como mediante las interacciones
progenitor-hijo responsivas”, escriben los autores.

Investigaciones
independientes han vinculado la exposición mediática con otros problemas del
desarrollo humano: los niños que tienden a pasar mucho tiempo frente al
televisor tienen más probabilidades de desarrollar sobrepeso u obesidad y a
presentar problemas de abuso de sustancias o a verse implicados en conductas
sexuales riesgosas.

Un desafío
enorme es que los hábitos tecnológicos de los adultos no son lo que se dice
ejemplares. Los adultos viven pegados a sus smartphones (un informe Nielson
reciente sugiere que los adultos pasan 11 horas al día interactuando con algún
tipo de medio) y la TV Internet ha creado una conducta televisiva compulsiva
que se ha vuelto socialmente aceptable. Por eso es que los autores de estas
recomendaciones de política también sugieren que los progenitores reconsideren
sus conductas personales antes de estructurar el tiempo mediático de los niños.

Afirman que la
calidad de la exposición a los medios es importante, porque numerosos estudios
han encontrado que cualquier interacción puede tener grandes repercusiones en
el desarrollo de un niño. Por ejemplo, gran cantidad de investigaciones
actuales sugieren que el uso de pantallas azules (como las que se utilizan en los
smartphones y las tabletas) pueden afectar la calidad del sueño de una persona.
Esa luz afecta los niveles de melatonina (la hormona que interviene en el
sueño) y puede aplazar o interrumpir el descanso nocturno.

Los autores
agregan que el propósito de sus lineamientos no es penalizar a los niños porque
quieren usar Facebook, sino alentarlos a participar en otras actividades.
Interactuar con sus pares, jugar en exteriores y leer libros son cosas que, al
menos en parte, aseguran que un niño se convierta en un adulto completamente
formado y altamente funcional.